Denuncia: El abuso de Poder no nos afecta, ¡pero sí nos lastima!

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Categoría: Artículos
Publicado el Lunes, 21 Diciembre 2009 Escrito por Jorge Rodríguez Vives

Los músicos vivimos del aplauso y de la satisfacción que nos da el ver sonrisas en los rostros de quienes nos escuchan, nos tararean y recuerdan con nuestras melodías. Muchos filósofos han dicho que el alma se dignifica con la música, otros la han identificado como el lenguaje universal para el entendimiento; yo la entiendo como el motor de mi vida y algo que me ha dado grandes satisfacciones.

Algunas personas no entienden lo que es vivir una pasión como la nuestra. Los músicos somos privilegiados, y eso en definitiva le da envidia a seres negativos que solo saben obstaculizar el desarrollo de la sociedad armoniosa que se beneficia de proyectos como por ejemplo la Orquesta Filarmónica de Costa Rica.

Desde su nacimiento, la Filarmónica se ha caracterizado por hacer mezclas de distintos géneros musicales, bolero, salsa, películas y el rock, pero la marca que ha pautado la Filarmónica es la de las aventuras a lo costarricense. Ésta semana tuvimos cuatro noches a teatro lleno con Malpaís, y juntos nos alegramos de que la música costarricense está en franco desarrollo. Cuatro noches que cerraban un año de arduo trabajo, dedicación y entrega a lo que nosotros los 70 miembros de la orquesta hacemos, MÚSICA.

No somos hombres y mujeres de guerra, somos puntos de encuentro entre generaciones. El escuchar a la gente corear los temas de Malpaís nos llenaba de satisfacción, nos ilusionaba. En la noche del viernes 18 de diciembre, terminamos el concierto con la satisfacción de la labor bien cumplida, habíamos dibujado sonrisas en los rostros del público y se llevaban nuestras melodías para recordar durante navidad. Estábamos felices, pero sucedió lo impensable, lo histórico y lo más ridículo, alguien nos quería quitar esa ilusión.

Escribo éstas líneas llorando por la frustración, el enojo y la ira que me invaden, a pesar de la satisfacción que me habían causado éstos cuatro conciertos y un año de mucho trabajo.

Al terminar el concierto, íbamos saliendo por el vestíbulo del Teatro, cuando un "señor" que es músico pero con puesto de "administrador" se le ocurrió entrar con 7 policías a revisar los instrumentos de algunos de los miembros de la Filarmónica, sin que mediara orden de cateo o documento escrito que lo facultara para ese acto. Si, músicos que estaban terminando de hacer música, que damos la cara y que ofrecemos nuestros talentos fuimos custodiados por policías que bajo las órdenes de ese "señor" nos impedían el paso o se reían de nosotros. Nos los culpo a ellos, pero lo que ese "colega flautista" hizo hoy no tiene nombre.

Como ciudadanos, como músicos y como personas merecemos respeto. Una persona que abusa de su puesto administrativo para amedrentar a sus estudiantes (si el señor se llevó a requisar a los estudiantes del Centro Nacional de Música), para amedrentar a sus colegas, para hacer un ridículo frente al público que salía feliz, lo menos que puede hacer es dar la cara, no esconderse en un segundo piso y decir con la misma vehemencia con la que llegó, decir públicamente que no había nada anómalo porque todos los instrumentos eran nuestros, privados que nos han costado años de trabajo.. Nosotros damos la cara al país, usted hoy se escondió. Nos quizo tratar como delincuentes, pero el que se escondió fue usted.

Los 70 músicos de ésta orquesta exigimos respeto, exigimos una explicación lógica y no la fuerza de la policía. Exigimos razones no imposiciones. Nosotros no hicimos nada malo. Hoy 70 músicos fuimos menospreciados, pisoteados y mancillados, nuestros derechos de libre tránsito se vieron impedidos, nuestra propiedad privada (los instrumentos de todos) fueron violentados por un "administrador", nuestras dignidades pisoteadas. Ese no era el sueño de don Pepe, esa no es la cultura que decimos defender. El actuar de la "administración" del Centro Nacional de Música de hoy, no tiene nombre.

Hoy por primera vez en la historia, los músicos fuimos acechados por policías, está usted dispuesto a tolerarlo?... YO NO! está usted dispuesto a asumir las consecuencias de éste acto arbitrario? Lo dudo... pero lo importante es que la justicia llega. Mi mayor satisfacción como violinista de la Orquesta Filarmónica de Costa Rica es que hacemos música con pasión, con alma y eso nadie nos lo puede quitar, porque nuestra satisfacción es el cariño del público y la hermandad que nos une en las buenas y malas, para construir, para entretener y para disfrutar, a pesar de los estorbos, de lo más grande que conozco: la música.


Jorge Rodríguez V.


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