De la cultura se hace el guaro

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Categoría: Editorial
Publicado el Lunes, 05 Abril 2010 Escrito por Marco Cañizales
GuaroAlgunas veces sabemos que hay cosas que no debemos decir por impopulares, otras, la impopularidad pierde valor frente a lo que nos parece inconcebible y un grito forcejea en el pecho para salir, he aquí mi grito.

Hace escasas semanas muchos fuimos a una vigilia en la que exigíamos a los diputados la aprobación de leyes que regulasen el consumo de licor de los conductores, exigíamos en el ideal más profundo la cero tolerancia, y en el peor de los casos que el porcentaje de alcohol  permitido en la sangre fuese sumamente bajo para evitar las tragedias y los llantos que a tantos hogares en nuestra sociedad han atacado. Pero el licor no se limita a accidentes de tránsito, tiene mucho que ver con agresiones, con palabras que muchos quisieran no haber dicho, con cosas que lamentamos haber hecho o no hecho gracias a la presencia de una copa entre pecho y espalda.

Me sentí orgulloso del reaccionar costarricense, en los buses, en la carnicería, en las calles y los cafés se comentaba el terrible hecho de que los diputados quisieran remover algo tan importante y evidente como esto. Los costarricenses nos sentimos burlados ante los argumentos de los diputados, diciendo que la restricción total provocaba un efecto de rebeldía en la población (aparentemente somos una tribu disfuncional ), nos decían con alarde de macho que "los ticos podemos manejar perfectamente con un 0,50% de alcohol en la sangre," nos decían que porecito el borrachito que agarraban la primera vez, que le diéramos otra oportunidad y no le quitemos la licencia ni lo enviemos a la cárcel. Estos argumentos hicieron que muchos nos molestáramos con la forma en que los diputados nos veían, ya no eramos una finca de amansados como en la época de Figueres, ahora eramos una finca de desaforados o mal amansados.

Los comentarios en contra de esta actitud diputadil iban y venían, hasta que llegó el miércoles santo y de repente, desde tempranas horas se desató la ira del pueblo. Probablemente los diputados, ya en vacaciones, desde las playas nos observaban con un dejo de alegría en el rostro. Los ciudadanos digitales de Facebook y Twitter, que antes lloraban la falta de coraje en los diputados,comenzaron a sonar sus trompetas, el motivo de la protesta esta vez era la infame ley seca que propició manifestaciones de todo tipo, desde las en apariencia sensatas, las cómicas y también las impropéricas. Todo esto está muy bien, es libertad de expresión, claro está. El problema es que muchos de los que se quejaban eran los mismos que antes habían levantado su voz contra los diputados. Muchos incluso habían vestido su camisa blanca para manifestarse en la vigilia en la cual yo también participé y me sentí tan orgulloso.
De repente sentí que eramos menos, que muchos se habían marchado a vivir a esa tribu de la que nos hablaban los diputados quienes como un Colón nos decían a nosotros los ilusos, la tierra es redonda, y era cierto, la tierra giraba estrepitosamente hacía el guaro.

Twitter se inundó de protestas, un stream nocturno y popular hacía mofa e invitaba a los viewers a opinar sobre la ley seca mientras los animadores ingerían las cervezas compradas antes de la media noche, "le escupo un ojo a la ley seca" decían en el stream. Y los viewers no se hicieron esperar para dar su opinión, muchos procedieron a escupirle el ojo a la ley seca.
No pretendo ser un santurrón ni decir que tomar licor es una abominación, todo en medida y con su medida, se puede disfrutar, pero lamenté ver la demostración de improperios y la rasgadura de vestiduras donde se usaban exactamente los mismos argumentos que habían usado los diputados, de repente eran palabras llenas de sabiduría absoluta, más allá del génesis o el evangelio que en el mundo cristiano se nos invita a profundizar en estos días. Incluso, varias personas dijeron que la ley seca es promovida por los grandes comerciantes de supermercados que ven aumentar sus ventas en los días previos a ésta. No pretendo decir que un stream cómico sea  algo malo, pretendo decir que el stream me demostrò nuestra cultura la cual apunta hacia el guaro.

Incluso muchos se atrevieron a decir que sí hemos demostrado nuestra gran cultura ya que el día de las elecciones se eliminó la infame ley seca y todo estuvo bien, yo disfrutaría leyéndoles a muchos de los quejosos los primeros capítulos de Mamita Yunai, sería bueno llevarlos a visitar lugares donde el pasado 7 de Febrero de este año, en medio de las elecciones, un hombre fue asesinado a tempranas horas en un bar por no apoyar al candidato de su compañero de tragos. Me encantaría traer a los muchos miembros de mesa que sufrieron de un proceso electoral maltrecho y poco cívico gracias a los borrachos o casi borrachos en las mesas de votación, al desgaste que sufrieron por los bares abiertos muy cerca de los centros electorales los cuales propiciaron innumerables desordenes.

Costa Rica no es solo lo que ocurre a su lado, Costa Rica no son los trescientos metros de alcance visual de cada uno de nosotros. El argumento de que la gente tomaba más por la prohibición fue irremediablemente derribado en estos lugares, si hay guaro la gente toma, sí hay cultura de guaro, la gente toma, con o sin prohibición.

Durante la Semana Santa, contrario al espíritu cristiano, la cantidad de denuncias por agresión aumenta debido a que las familias pasan más tiempo juntas, parámetros contradictorios. No vine aquí a hablar de ley seca o no, no vine a defender una u otra postura, vine a hablar de nuestra cultura, de nuestra manifestación de chota, de nuestra costumbre a revelarnos ante todo lo prescrito, sea lo que sea.
Es cierto, la prohibición no elimina el consumo de quienes desmedidamente vacían los anaqueles de las tiendas antes de que entre a regir la prohibición, a muchos otros los hace abstenerse, y a otros cuantos como yo, les da igual.

rompecabezasLa ley no es el origen de los males, todos hemos apuntado a decir que es la educación y no existe verdad más absoluta que esta, pero la educación nos es algo que nos venga a imponer los diputados con o sin leyes, la educación no la dará el presidente en cadena de televisión ni los alcaldes con altavoces, la educación es nuestra forma de reaccionar ante cosas tan sencillas como una prohibición a no tomar dos días al año, la educación es su actitud ante esto, la educación es qué hace usted: ir comprar al supermercado cervezas desesperadamente o aprovechar la ocasión y vivir un tiempo en familia sin alcohol, solo como una muestra de que sí podemos y no somos la tribu extraña de la que hablan los diputados.

La educación es su actitud, y usted puede cambiar su actitud. Su actitud, no la de los diputados ni los demás, puede hacer que una ley de tránsito más severa sea más tangible, su actitud, puede educarle a usted y puede educar a muchos, muchos más.
Vivamos de nuestros hechos, si verdaderamente no necesitamos prohibiciones, ¿por qué se nos nota tan poco nuestra educación?

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