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Y, ¿si jugamos a que la crisis se acabó?
Y, ¿si jugamos a que la crisis se acabó? Si le decimos a todo el mundo que ya no, que ya todo está bien, que la cosa va p´arriba. Y, si jugamos, y zas, nos contratan, y zas sube la bolsa, y zas, hay empleos, y zas, y zas, y zas...
¿Qué tal si jugamos a que la crisis se acabó? Lo hablamos en los buses, lo comentamos en las paradas, en la cafetería, le contamos a la vecina y hasta la vieja aquella que nos cae mal.
Contémosle a todo el mundo. ¡La crisis se acabó! Los medios lo predican y lo recetan en el desayuno, en el almuerzo, en la cena, en los anuncios, en el bus, en la casa con la familia, en el apartamento de la querida, donde la abuela. Por todo lado nos intoxican de felicidad, por todo lado nos recetan positivismo, por todo lado Obama con la sonrisota, y el presidente de acá nos habla de que ahora sí, ahí vienen las vacas gordas, y quítate que va.
CNN lo receta a diestra y siniestra, nos lo recetan en la U, en la escuela, en el cole. Los economistas nos hablan de cómo aprovechar para crecer ahora que la cosa va p´arriba, eso sí, Dios nos libre, esos liberales nunca más, machalá, machalá.
¡Juguemos! Contále a todos. En las noticias lo dicen y lo repiten, lo dicen y lo repiten, lo dicen y lo repiten; idem, idem. Nos aburre tanta habladera de que se acabó la crisis, pero que bueno. Alabado sea Dios, se acabó la crisis, bendito.
La bolsa se conmueve con los chismes, Wall street que pega brincos de la contentera; Nasdaq se agarra la panza de tanto reírse. La bolsa china abre los ojotes así grandotes.
Las corporaciones contratan y contratan gente, que va, hay que aumentar los salarios pa´que más gente quiera trabajar aquí. Si la cosa está dura, dura. Cuesta conseguir empleados, ya todo mundo está trabajando, ya ni desempleo hay.
¿Y si jugamos? Porque total la crisis también empezó como un jueguito, de mal gusto, un "rialiti chou" muy feo, y nos metieron a todos.
La crisis se acabó. Mentalízalo. Así fue también como inició.

