Lo que Sábato nos heredó

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Categoría: Editorial
Publicado el Viernes, 31 Julio 2009 Escrito por Marco Cañizales

Ernesto SábatoUn artículo de hace dos años que dado el fallecimiento el día hoy de don Ernesto, quisiéramos compartir  de nuevo. Don Ernesto nos heredó su sabiduría aún en vida y hoy parte físicamente mientras que su obra y memoria permanecerán


Hace unos días entré en una inhóspita ansiedad al pensar que, según muchos allegados, mis textos se han estado llenando  de un oscurantismo fatalista. A mi entender no son odas a la oscuridad, sino llamados que suplican por luz en la pasarela de la vida que pareciera inundarse de un individualismo absurdo, donde el hombre incluso pierde la conciencia y el alma ante el materialismo.
Con tal motivo,  publiqué un editorial en días pasados al que llamé Escribir sobre atardeceres. Me ha sido sumamente grato encontrarme con el libro Antes del fin, de Ernesto Sábato, antiguo amigo de mi adorado maestro Ricardo Martin.

Pareciera ser que me encuentro y tropiezo con mi propio pensar, o mejor dicho, mi sentir. Sábato era un intelectual, un filósofo, un artista. Yo creo ser sólo lo último.  Me parece ver a Sábato arrinconado por sus sentimientos, por ideas y remolinos que lo embrujan a no poder hacer más que escribir, y no escribir sobre cualquier cosa, sino denunciar la maquinaria poderosa que ha venido aplastando al espíritu humano desde hace dos siglos.

Entonces, frente a mis amigos de izquierda que me acusan de liberal, y frente a mis amigos de derecha que me acusan de extremista izquierdo, surgió  un texto como un árbol al que aferrarse durante el vendaval mientras viajaba ayer en el  tren. El siguiente  es  un extracto del pensamiento que Sábato esbozó para mí y tantos otros que abrazamos la dulce locura del arte:

“El escritor debe de ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana. Debe prepararse para asumir lo que la etimología de la palabra testigo le advierte: para el martirologio. Es arduo el camino que le espera: los poderosos lo calificarán de comunista por reclamar la justicia para los desvalidos y los hambrientos; los comunistas lo tildarán de reaccionario por exigir libertad y respeto por la persona. En esta tremenda dualidad vivirá  desgarrado y lastimado, pero deberá sostenerse con uñas y dientes.

De no ser así, la historia de los tiempos venideros tendrá toda la razón de acusarlo por haber traicionado lo más preciado de la condición humana.”


Benditas sean entonces las letras, bendita sea la necesidad de escribir, bendita la tinta rebelde que frente a la injusticia se rehúsa a dibujar caracoles sonrientes. Bendita la herencia de Sábato. Fue escrito ya hace un par de años. Seamos benditos todos para que las hipótesis de Sábato y muchos otros dejen de mantenerse tan actuales, no para desprestigiarlos, no. Ya el tiempo los demostró sabios, pero avancemos en la historia, esta historia ausente de avances, para que las batallas de Sábato y sus contemporáneos hayan valido la pena y  podamos dejar nosotros herencias más luminosas.

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