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Continuidad del Aire, de Arabella Salaverry
La presentación de un libro es siempre una fiesta, pero la presentación de Continuidad del Aire fue mucho más que eso.
De la autora, Arabella Salaverry, estamos más que acostumbrados a recibir excelentes obras. Ya este año nos había sorprendido con su libro Chicas Malas, y su maldad aflora hoy en Continuidad del Aire, el cual es una expresión de la madurez en su poesía.
Tal como lo expresa Carmen Naranjo: “Con un estilo claro y escueto, sin filigramas ni adornos sobrantes, con imágines frescas, originales y acertadas, Continuidad del Aire nos llena de un mundo que lo posee todo: infancia, adolescencia, madurez. También nos dota de hermosas mareas crecientes, en un solfeo entonado sobre el amor, el crecimiento, la esperanza, la nostalgia, la vida y la muerte. Al cerrar Continuidad del Aire, un efluvio eterno y radiante permanece en nuestro horizonte.”
El evento fue verdaderamente sobrío y hermoso, sin deudas ni pagarés. Todo lo que podíamos esperar estaba ahí al igual que en su libro.
Todo libro es un reflejo de su autor, y en las palabras de Carmen Naranjo, no nos cabe duda de que tenemos ante nosotros a una gran mujer y escritora.
Fruto de oro
Las nuevas generaciones tendrán su fruto de oro
la longitud de aurora en sus cinturas.
En tato callaré.
Sin estridencias
Fabricaré paso a paso
la solidez del alarido.
Cuando lo mirado sea justo
luminosidad al tacto
cuando lo necesario sea dicho
la paz colmará el desorden de los sueños.
Yo ahora vuelvo la espalda.
No puedo vivir inacabablemente muerta.
Espero crucificada la renovación.
El momento en que el hombre
terminará la arquitectura de su abandono.
Impotencia
Está bien,
Todo está bien.
Las manos rotas dentro del asfalto.
Todo está bien.
Aún conservo el recuerdo
de un momento inexistente.
Después dee eso
todo está bien.
Los mercaderes prosiguen la búsqueda.
Yo devuelvo los ojos a la impotencia.
Todo está bien.

