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Crítica de cine: Agua fría de mar
Costa Rica ha producido una muy pequeña cantidad de películas a lo largo de su historia, este número, gracias a la tecnología y el coraje de varios directores, ha ido en aumento, mostrando una versatilidad de temas y propuestas para el público. "Agua fría de mar" llega dentro de esta ola innovadora y transgresora del nuevo cine tico de inicios de siglo.Agua fría de mar es una película visualmente agradable, posee un buen manejo de la cámara en su mayoría de las escenas, se nota la mano firme de un director de fotografía conocedor de su oficio. La lente nos muestra secuencias en primer plano largas, hermosas, llenas de sensibilidad y muy al estilo del cine europeo, mesmerizando al observador quien hace un alto en cada acción para introducirse en el espíritu del momento, invitando a la reflexión intra-psíquica, como si de un instante zen se tratara. Cada secuencia está pensada para encender la neurona y fomentar un diálogo interno. Es cine psicológico. Debatimos el actuar de la joven protagonista usando como marco de referencia nuestra vida, nuestras decisiones y nuestra forma inmediata de actuar. Este es el punto más fuerte de esta película, es casi un trabajo de corte freudiano.
Para llegar aun más profundo la directora Paz Fábrega, uso elementos sutiles pero de gran impacto dentro de los simbolismos psicoanalíticos, el agua como la vida cubriéndolo todo, la niñez como exploración de la inocencia pero igualmente como la pandora generadora de confusión y caos, el fin de año como alegoría de la conclusión y principio de una era, algo que, la personaje principal tiene que encarar. Reflejo de esto conocemos a Karina, esta niña, con un aire de José, el interprete de los sueños de la biblia, quien es la preferida de su padre, con una madre recelosa y con tres hermanos que la mantienen marginada por su condición de predilección, pero al igual que el personaje del viejo testamento ella trae la llave para entender los mensajes inconscientes de Mariana, la protagonista, quien podría decirse que vive en un sueño, hasta que este contacto fortuito con la niña le despierta.
Ambas viven dentro de un momento histórico que no desean atravesar, surcan por un cambio emocional que está por encima de su comprensión, ambas, lentamente y en situaciones divergentes se van fusionando hasta acabar en un mismo reflejo. Dos gotas de agua de mar. El despertar de ambas a su propia realidad se nos presenta por medio de sus acciones y nuevos comportamientos.
La banda sonora es básicamente ambiental, roto de cuando en cuando con la tonada de "Año viejo", muy simbólico pues al igual que las trompetas del Armagedón, esta tonada nos refiere a un cambio que está por venir y por más que las protagonistas deseen evitarlo se dará. La carencia de música nos transmite también la necesidad de la escucha interna, ese coloquio que les mencione previamente, pero fracturado por la melodía, a manera de tic tac de reloj marcando el momento crítico de la llegada de una nueva era que no desean confrontar.
Cuando entendemos todo esto, vemos con otros ojos a las serpientes amarillas, ellas salen del mar cuando el agua está muy fría, emblema del escape de la vida tormentosa. Aunque esto signifique la muerte.
Al final ambas protagonistas escogen sus sendas, una escapa y la otra se queda fría y ahogada en su mar, en la vida tormentosa que le espera.
La película peca por dejarnos caer abruptamente en la psique de los personajes sin preparación previa desde un inicio, con una pobre presentación de los mismos protagonistas, vista en regresión, es una introducción traumática para el público. El espectador agradece conocer a los personajes antes de sus momentos de conflicto, algo que acá no se hace de forma adecuada, para mí este es el mayor problema de esta película, pero si examinamos que este es el primer largometraje de Paz, su audacia de lanzarnos contra los arrecifes de las mentes de estas mujeres es una decisión que le cuesta un potencial choque de emociones con el público. Posiblemente, en un futuro, y viendo en retrospectiva Agua fría de Mar uno podría señalar en este primer trabajo el inicio de un manejo interno de los personajes muy por encima de lo que se acostumbra en nuestras latitudes. Otro problema es que a pesar que uno intenta estar en los zapatos de las protagonistas, los códigos para ingresar nos son lejanos a ratos, en algunas secuencias se logra mejor que en otras, pero se perdona en vista de que es un trabajo noble y que la idea no se pierde.
Las actuaciones, estaban muy a la altura si esta hubiera sido una producción de un drama simple, pero, para el nivel emocional que debían transmitir los protagonistas se caían a ratos, pero aun así, se nota el buen, aunque, cándido trabajo de dirección de actores, debo señalar que todos los histriones secundarios fueron bastante malos, pero no se le puede sacar peras al olmo, si una persona no sabe actuar por más que el director le trate de sacar lo mejor, no podrá.
El tema es profundo, rico y de análisis. Es una pequeña travesía exploratoria por la psique femenina en medio de un mar picado. Es bueno tener este tipo de cine, lastimosamente, y me atrevo a decir, a pocas personas les gustará. Es una buena cinta, se defiende sola, fue hecha con mucho amor y fuerza, trata de darnos un reflejo de otro mundo interno y sus implicaciones. Nos muestra la vida como una hilera de domino y que cada pieza al caer interacciona generando un efecto, y muchas veces ese efecto no se puede detener.

