| |
Un sueño
Josef K. soñó:
Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear Pero apenas dió dos pasos, llegó al cementerio. Vió numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente , en un inconmovible deslizamiento. su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado. Ese montículo ejercía sobre él casi una fascinación, y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, sin embargo, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo
Gente que camina
Vos te sentás
frente a la gente que camina
te invertís
y solo tenés certeza
de la longitud de las aceras.
No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
Alba de mi silencio

En ti me he silenciado...
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.
Piel y patria
Te desnudas frente a mí
posas frente al lápiz y exiges que te pinte
un poema.
Con mi mano te hago descender sumisa al polvo
con tus ojos me hacés postrarme ante ti como deidad,
rendirte culto
y ser tu amo.
Y me obligás a escribirte desde este rincón de mi ansiedad
y yo solo deseo adorarte y blasfemar tu piel.

