Un hombre, un náufrago

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Categoría: Narrativa
Publicado el Miércoles, 18 Noviembre 2009 Escrito por Leonardo Garnier
NáufragoQuien haya encontrado esta botella y esté leyendo estas líneas sabrá que estoy perdido. Perdido en una isla que me salvó la vida y que ahora no suelta, no afloja, como si se sintiera dueña de esa vida salvada. ¿Qué te pasa, estás loco? ¿Qué va a pensar el que lea esto? Sí, ya sé que no, que la isla no, pero es como antes, cuando alguien salvaba la vida de, y luego éste se convertía en su esclavo. Eso soy, esclavo perdido de esta isla tabla, isla cárcel, isla madre, isla tumba. ¿Qué decís? ¿Madre, tumba? Si no es más que una isla, una isla desierta que se atravesó en tu naufragio. Sí, tenés razón - tengo razón - no es más que una isla desierta, nunca madre, nunca tumba, nunca. Y con esos pensamientos repitiéndose en su cabeza perdida, se dejó vencer por el sueño.

Húmeda pereza

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Categoría: Narrativa
Publicado el Martes, 10 Noviembre 2009 Escrito por Ameyal

Húmeda perezaEn estas mañanas de húmeda pereza y grises montañas de melancolía, despertar puede ser un acto doloroso, si no se tiene al lado un cuerpo tibio al cual quieras acariciar. Alguien a quien no le importe llegar tarde al trabajo, por el gozo de sentirme resbalando entre las sábanas como una gata, hasta llegar sugerente a su lado.

Ella y el fútbol

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Categoría: Narrativa
Publicado el Miércoles, 04 Noviembre 2009 Escrito por Marco Cañizales

Ya era el tercer pase y la afición decía "ole" de nuevo, los defensas se enredaban entre sí y se pasaban una pelota imaginaria, nuestros delanteros tenían el poder. El mundo se detuvo bajo el pie de Sánchez, el arquero comenzó a recitar una vieja plegaría, fue un momento condensado en un solo puntapié, la pelota entró y se tatuó en la red durante un instante. El arquero la miraba furioso y adolorido. El árbitro pitó, nuestro país llegaba por primera vez a semifinales en un mundial y una botella de cerveza cayó al piso, fue herida de muerte, yo contemplé su cadáver y luego vi que mis compañeros de mesa estaban todos en posiciones distintas a las originales, Carlos abrazaba la pantalla y Giovany prácticamente había abandonado el restaurante chino, declarado bar por el partido, algunos de la mesa de al lado cayeron de rodillas y otros se abrazaban. Yo estaba aún sentado y un impulso me hizo levantarme al tiempo que el narrador seguía gritando gol mientras yo aplaudía como tonto. Fue entonces que recordé que no me gusta el fútbol.

Lluvia de fuego en las calles de la miseria

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Categoría: Narrativa
Publicado el Lunes, 09 Noviembre 2009 Escrito por Geovanny Debrús J.
LadronesPara Brad Michael, la víctima.

Esa tarde me habían rechazado de dos bretes, pero en el último me sentí más furioso, cuando una chamaca arrogante me miró con desprecio. Deseé volarle un plomazo ahí mismo, para sacarle la risita estúpida de un solo.
Había caminado en San José por horas, de un lado para otro, con trescientos colones en la bolsa y un hambrón hijuelamadre. Ni para unos plátanos fritos me alcanzaba, porque me quedaba sin el pase para regresar a la choza.

Surfeando trenes

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Categoría: Narrativa
Publicado el Miércoles, 28 Octubre 2009 Escrito por Xiomara Rodríguez

TrenÉl, de pie en el techo del ferrocarril que lo hace sentir héroe. La serpiente de acero comienza a deslizarse a gran velocidad, velocidad que nubla el paisaje. El viento rasga el cuerpo del joven y lo reta a esquivar cables devoradores de instantes. Mantener el equilibrio cuesta. Nada está inmóvil, excepto la miseria del entorno.

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