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Dos coma cinco
Al varsi dal epogi mrasanba E Pogua
"Hay que crear aparatos que nos enseñen el valor del silencio"
Otoniel Guevara
El corazón es como un lirio
que se escapa por entre las filas
de transeúntes alocados
incapaces de ordenar el asombro.
Cuantas veces se tenga la palabra
ermitaña especie nocturna
más veces hablará este pecho
sobre el secreto de los sueños.
Músicos (Extracto de la novela Gog)
Gog es la novela más emblemática del escritor Giovanni Papini. El autor, nos lleva a un asilo mental donde él personalmente conoce a Gog y lo describe como un hombre horrible pero sumamente interesante.
En Gog el antagonismo entre un hombre brillante y un salvaje es evidente, Gog tiene los mejores y los peores rastros de la humanidad en sí. Gog le entrega a Papini manuscritos, Papini no tiene tiempo de devolvérselos porque Gog huye hacía otro hospital lejano, lo cual ya es costumbre en él. Luego de años de pensar que hacer y leer las memorias de Gog, Papini decide publicarlas eliminando algunas demasiado repugnantes, nos dice que leeremos cosas admirables y otras verdaderamente sádicas que él personalmente repudia pero que considera debe publicar para que todos aprendamos incluso de la desgracia de Gog.
Músicos es uno de sus primeros capítulos, realmente imaginativo y creativo, logra transportarnos a un escenario maravilloso y real.
MÚSICOS
New Parthenon, 26 abril
Cuando se supo que yo era protector de las artes vino a ofrecérseme un músico macedonio.
Tenía una cara triangular coronada por un gran mechón de cabellos rubios. De altísima estatura, su capa de color ortiga apenas le llegaba a las rodillas.
Estado de cuenta
La tarjeta me negó delante del chino, juró no conocerme. El chino me miró con mirada china y acusadora mientras con la mano derecha acercaba el paquete de cigarros hacia su lado y lo alejaba de mí. Hacía un mes que no fumaba y deseaba ese paquete más que nada, pero la tarjeta negó conocerme, dijo um um, apareció una leyenda de retener en la máquina y el chino retuvo también la tarjeta, como si ella pidiese auxilio de mí, su vil secuestrador, su violador y sadomizador. La tarjeta gritaba que me desconocía y que la pusieran a salvo, yo tenía el paquete de cigarros muy lejos, o cerca, pero alejado por las rejas de dedos largos y blancos del chino, con sus ojos rasgados gritándome, no silve, vaya fuela. Yo con mis ojos redondos gritándole, andáte a comer mierda, siempre te compro y me vas a negar los cigarros. Los ojos rasgados se cerraron más, como el crédito de la tarjeta, y me dijeron, vaya fuela, no silve taljeta. Le menté la madre con mis ojos bien redondeados y salí escupiendo rabia y ansiedad. La nicotina que quedaba en mí tras un mes se sentía derrotada y aniquilada.
Esta casa
Dejo esta casa con el aire que ya no es aire de mi historia.
En cada caja recuento los objetos que fueron tocados, absorbidos...
Permanecerán los añicos del plato y el susto de mi hija;
los trozos del mosaico donde sepulté un nombre;
la desidia que siempre volvía a ciertas horas;
el sexo lejos de la noche y todo lo que no termina.
La luz aromática que llevaría tu nombre
Descendieron cuatro luces: una negra, otra ciega, otra errante y la luz aromática que llevaría tu nombre. Bajaron y se limpiaron con arenas húmedas a la orilla del mar, luego se perdieron; muchos narradores han dicho que la primera se perdió en oriente, la segunda en el mar de Suez y la tercera se extravió en busca de la cruz de malta.
Es absurdo, no podemos determinar con certeza donde se extraviaron, de ser así, de haber tenido datos tan concretos y documentados como narran los historiadores, no estarían perdidas.
La cuarta luz, la luz aromática, se perdió jugando a perseguir gotas de agua. Era un juego, una diversión. Le parecían seres mágicos capaces de caer con fuerza, penetrar en la tierra y volver a saltar haciendo figuras extrañas. Fue bajo ese encanto que una tarde de aguacero llegó a mi patio, supongo buscando refugio del gato de la vecina. Mi perro no era amigo de objetos extraños, pero es viejo y se limitaba a ladrarle al punto luminoso que recorría el patio en busca de techo.

