La abuela trinirogaba

Imprimir
Categoría: Narrativa
Publicado el Miércoles, 17 Marzo 2010 Escrito por Marco Cañizales

JaulaHacía más de un mes que Adriana había vuelto al pueblo con el único motivo de vender su casa de infancia, la casa de la abuela. No había cambiado mucho el barrio, la única diferencia era el moho grisáceo en el frente de lo que fue su casa.

Deambuló por San Vito sin atreverse a cumplir su destino, hasta que finalmente llegó a la casa. Colocó las cosas frente a la ventana, la espátula y los cepillos. Empezó arrancando las partes desprendidas de la pintura. ¿Era esa la pintura que había puesto el tío Alfonso? Las manos se le fueron ensuciando durante el trabajo. No, el tío Alfonso solo pintaba de blanco, no le gustaban otros colores y ésta es verde. La espátula parecía arrancar fragmentos de historia y removía los recuerdos. ¿Cuántos días le llevará terminar ese trabajo?


Seguro Manolo llega a ayudarle mañana. El cepillo no era muy bueno para quitar el moho. No, mañana él iba a visitar el museo, llegó una colección lindísima, no me acuerdo de donde.

De pronto tuvo un espasmo al ver por la ventana la vieja jaula abandonada, la espátula se le cayo de la mano y fue a dar justo sobre su pie.¿La habrá lastimado? Sí, es la jaula de Euríclides, el canario. Sí, tenía una herida en el dedo gordo del pie.
Entró a la casa y se acercó a la jaula, aún conservaba una alfombra de periódico. "Baja el café a cinco colones por quintal"
Bajó la jaula de su gancho, la acomodó sobre el piso. Maldito pájaro, voló cuando la abuela abría para ponerle alpiste. Estaba vieja y oxidada, la puerta ya no servía.   El infeliz se fue a parar en la mesa del comedor y picoteó los bananos. La pobre abuela amaba al pajarraco ese. Recorrió el comedor, casi podía ver a la abuela persiguiéndolo, del comedor voló a la cocina, luego el pájaro se le echo encima de la cara. ¿Irá a botar la jaula de los recuerdos? Luego volvió a la mesa y miró a la abuela de manera desafiante. El infeliz pajarraco se puso a brincotear y trinaba, no, se carcajeaba; ese descarado animal se carcajeaba. ¿Dónde podrá botar una jaula tan grande? Se echó a volar alrededor de la abuela, cuitiándola, el desgraciado. Mejor llevarla a un botadero, bien lejos, para que no la vaya a ver también Manolo. La abuela le suplicaba y le porfavoriaba, le rogaba y le pordiosiaba. ¿Sería culpa de ella, de Adriana? El ave se echó a volar y subió al segundo piso. Sí, es que a Adriana le tocaba cortarle las alas de mes en mes. La abuela se fue detrás del ave casi en cuatro patas sobre las escaleras. ¡Por favor, vení!

Si no se le hubiese olvidado cortarle las alas. El ave se paró sobre el balcón para esperar a la abuela y trinicarcajeársele en la cara. Sí, fue su culpa.  El ave le dio la espalda y voló. Nunca podrá perdonarse haber sido tan descuidada. La abuela llorando le trinirogó que volviera, se echó a volar para alcanzarla. Sí, fue culpa de la jueputica de Adriana. Desde el balcón puede verse la mancha en el asfalto de lo que fue el vuelo de la abuela. Adriana abandona la espátula y la pintura, se dedica a lavar el concreto bajo el balcón. Mañana le digo a Manolo que traiga un rótulo de "Se vende"


© RepertorioAmericano.org
Todos los derechos reservados

Sitio Web Administrado por
3mun2

Copyright 2011 La abuela trinirogaba. Designer Joomla templates powered by best poker sites. All Rights Reserved.