| |
Besos espirales
Espiralaba besos hacia el cielo, moldeando círculos de amor que enviaba a las nubes, a las más pequeñas porque las más grandes pronto lloverán. Necesito nubes pequenas, de las que aun les queda por viajar, para que lo busquen en el mar y le den mis lluvias de besos.
Nidia se frotaba las manos de ausencias y se lavaba la cara con el recuerdo de los verdes besos primeros. Era novicia de amores, desconocía otras propuestas aparte de las de su amado. Virgen de desamores, aun creía en la vuelta tempranera de su hombre.
Espiralaba besos hacia el cielo rezando un Ave María, un credo y una oración a San Cristóbal. Santo de los conductores, debe funcionar pa’ los marineros, un día le pregunto al padre cual es el santo de los que se hacen a la mar.
En casa ella era una bailarina superflua que nadie miraba, tenia ya 7 meses de embarazo, y desde el segundo mes, cuando todo se supo, se dio la sentencia. Has deshonrado esta familia, eres una vergüenza en nuestro hogar. Se te condena al reproche eterno y la mirada rencorosa que se da al traidor en la guerra. Se te sentencia a vivir suspendida, escomulgada de besos de madre y caricias de padre, se te sentencia al servilismo fraterno por que tus hermanas nunca hicieron eso.
Nidia solo espiralaba sus besos al cielo, luego al aire por que parece que el viento viaja mas rápido que las nubes y el sol. Decíle que vuelva, que lo espero como me dijo aquella noche. Que sigo virgen de otros besos, que nunca a nadie he amado, que solo a él, decíle que venga pronto, que ya casi nace el niño y lo que quiere ver. Que lo amo. Seguro será niño como él, decíle que venga pa’ que se vea en el espejo.
Tejió botines por miles en una cadena eterna de lana que buscaban anclar en la mar, donde el andaba, donde el se había marchado. Ella nunca había visto el mar y no se imaginaba la inmensidad de su ausencia.
Espiralaba padres nuestros y dios te salves al cielo, imploraba su pronto regreso. Por qué no volvés si me dijiste que me amabas, yo que nunca había ni besado y a ti te lo di todo esa noche, me dicen todos que ya no me quieren pero a mí no me importa por que te tengo a vos. Te quiero mucho, ven pronto. Mandámelo padre eterno, tú que le dijiste a San Jose que se hiciera cargo del niño decíle a Rolando que se haga cargo del fruto de mi vientre. Te lo ruego padre eterno.
Querida Nidia, lo he pensado bien y te escribo estas líneas para decirte que mejor siempre no. Total, a mí quien me dice que ese güila es mío. Mejor siempre no.
Nidia dejo caer lagrimas espirales sobre el jardin, el polvo se las bebió y la tierra se enamoro de la humedad de Nidia. Se empezó a secar poco a poco, caminando entre cafetales, descalza siempre. La tierra se la fue chupando por que a los tristes se los bebe la tierra. Primero se le seco la fuente, la niña murió al octavo mes.
Ahora se declaraba como Madre de la muerte, espiralando besos al viento descalza en cafetales, se la chupo la tierra, poquito a poquito. Solo hablaba con Don tata, el viejo de los cafetales. Se entrego a los amores de los que violan, se dejo amar por los que la sujetaron a la fuerza. Espiralaba llantos en los cafetales, sus lagrimas espirales gemían en las noches de luna y se dejaba escuchar la mar en pleno San Isidro del General.
Se fue secando poco a poco, la tierra le chupo la humedad. Dicen que se murió pero nadie sabe, yo la vi un día a las 10 de la noche danzando desnuda en espirales, poco a poco se le vertieron las piernas en la tierra, su matriz se la comió un naranjo, giro bailando hacia el recibo, las piedras se bebieron sus pechos y su rostro se desbordo espiralmente en las amapolas. No hubo una nube de vapor, se la bebió completa la tierra del cafetal.

