| |
Anoche
Anoche me obsesioné con la noche. Caí en ella y sospeché locura. ¿Quién se atreve a observar la noche de esa forma? Sin duda alguna: yo. Soy el fiel espectador de los detalles. Cuando Sofía sonríe, noto la sonrisa en sus manos. Si salgo a caminar, contemplo el rojo de los campos verdes.
Y la frase que aparece en la página 129 es la que le da sentido a este libro que tengo a mi lado; sin ella, no sería mi preferido. Sentado en esa esquina, procuré vigilar la noche entera, romperla en átomos y buscarle sentido a la inquietud. Todo cambia al anochecer y el ser espectador de los detalles transpira locura. El paisaje y los detalles se confunden, se confunden con la noche, y yo, confundido por la noche, me siento en esa esquina a vigilar la memoria, a imaginarla, porque en la oscuridad los únicos detalles que se aprecian pertenecen a lo que ya no se ve. Y así me obsesioné con lo que ya no veo, con lo que quiero ver en lo que ya no veo.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .

