Historia de un asesino

Historia de un asesinoY aquí estoy, sentado en una silla vieja, a mi alrededor cuatro paredes sucias, grafiteadas, no traigo zapatos y la humedad  del suelo me cala los huesos, no me interesa, algo pasó conmigo pero no lo recuerdo, mis pantalones y mi camiseta están manchados de sangre, pero ya está seca, dudo que sea mía. Me observo los brazos que me duelen, hay marcas de cigarros y rasguños, no se porque los tengo, mis manos están atadas con trapos, empiezo a desatarme como puedo, hay algo pegado a mi mano, mis dedos están entumecidos, que es esto…

Se enciende la luz del cuarto pero no hay nadie, logro desatar la mano derecha, deben ser de esas luces automáticas, hay muchos papeles tirados en el piso, parecen ser fotos, levanto algunas. Es una mujer parece que ya esta muerta, ¡oh por Dios! parece que ha sido torturada, el miedo me recorre la espalda y busco la salida con la mirada, ahí está, ni siquiera tiene puerta, me levanto con muchos esfuerzos y salgo lo mas rápido posible del cuarto.

Las luces del pasillo son débiles y parece haber muchos cuartos similares al mío, no se escucha ruido alguno salvo el goteo de alguna tubería, me aproximo al cuarto más cercano y hay una televisión prendida, pero no tiene sonido, me asomo un poco mas y me doy cuenta de que no hay nadie, solo un viejo sofá manchado con algo oscuro, pero ese cuarto despide un hedor muy fuerte, pienso que puede ser un animal muerto y trato de mirar tras el sofá. ¡No puede ser! Es un brazo humano, regreso corriendo al cuarto y tomo una de las fotos del piso, la mujer de las fotos no trae un brazo, la desesperación me invade, ¿qué hago aquí?

Sigo caminando con cautela y escucho ruidos en el siguiente cuarto, es más bien un murmullo, tal vez pueda ser el asesino, o mas víctimas, me pego a la pared para tratar de escuchar algo, pero no alcanzo a percibir mas que un murmullo, pienso en mi mano atada, parece que tengo algo que es duro, y pesado, lo aprovecharé para golpear a ese cabrón y me dispongo a entrar en el cuarto lo mas rápido posible, pero la vista me hizo palidecer.

En unas pequeñas jaulas hay tres hombres enroscados y los murmullos que escuche son las moscas que se han venido a dar un festín con ellos, son enormes y hay demasiadas, lo hombres ya están muertos, y no quiero saber de que, pero me extraña que este cuarto este limpio y en un estante hay varias latas para perro, y tres correas colgadas en la pared, se me revuelve el estómago y vomito en el cuarto, ¿y si estas personas eran tratadas como mascotas del asesino? Que mente enferma sería capaz de algo así.

Salgo del cuarto procurando olvidar lo que vi, no se quien esta haciendo esto ni como me trajeron hasta acá, pero tengo que salir como sea, sigo caminando por aquel pasillo buscando la salida, hay dos puertas y están cerradas con llave, me acerco  para tratar de escuchar algo en los cuartos y no, no se oye nada, me tiro al piso tratando de ver por la hendidura de la puerta pero tampoco se ve, es hora de forzar la cerradura, trato de no hacer ruido pero no consigo abrirla, luego un presentimiento y me pongo a buscar la llave cerca de ahí, tirada en el piso, junto a  la puerta, en los marcos, hasta que, si, en el marco de la puerta hay una llave, seguro es de la puerta.

Entro en el cuarto y alcanzo a ver algo que brilla, temeroso busco la luz, ¡ya esta! Es una bodega, aquí guardan sus armas, hay muchas pistolas y un rifle, me decido por la pistola y en un librero viejo hay varios discos, dejo la pistola en la mesa y tomo uno de estos, se puede leer en el cd: sin brazos, en otro: sin piernas, en otro: sin alma, Este último me hace pensar cosas muy desagradables, ¿Cómo puede haber gente así?

Tomo la pistola y salgo del cuarto, tengo que liberar mi otra mano, necesito un cuchillo, todavía esta el cuarto de al lado, meto la pistola en mi pantalón y saco la llave para abrir.

Este cuarto no tiene muebles, hay varios baúles de madera, después de percatarme de que no hay nadie escondido aquí me acerco  y busco algo para cortar, pero no hay nada, solo esos seis baúles enormes, los examino, solo dos no tienen llave así que me dispongo a abrirlos con algo de temor. Uno de ellos tiene ropa, algunas están pegadas por la sangre seca, pero después de haber visto lo anterior esto ya no me hace mella, me sorprende ver tantísima ropa, pero no hay nada que me sirva, tomo algo de aire y me acerco al otro baúl para abrirlo.

Parece tener más ropa, meto la mano hasta el fondo y me parece que hay algo, creo que es algo de vidrio, saco toda la ropa y rápidamente meto mi mano para saber que hay ahí. Es un frasco de vidrio, acabo de sentir su tapa, ¿que harán estas personas? Tal vez trafiquen droga o algo parecido, entonces saco el frasco y miro que es, un escalofrío recorre mi espalda al ver esto, dejo caer el frasco, es un feto humano en un conjunto de horror de una mezcla amarillenta, ese pequeño cuerpo y el frasco hecho añicos, una vez mas la ansiedad me hace desesperar, aún no puedo creer lo que esta pasando, me quedo mirando la escena en el piso e instintivamente saco otro frasco, también es un feto,, pero esta vez creo que es de un animal, que hace este o estos sádicos, ¿Acaso estaré en el lugar de una asesino serial?, a estas altura todo puede suceder, poco a poco voy recobrando mis sentidos y veo el frasco hecho pedazos, con esto podré librar mi otra mano, hago a un  lado el asco que pasa por mi garganta y tomo un vidrio y empiezo a tratar de cortar. Pero ¿que pasa? Oigo ruidos y corro hacia el pasillo, entonces un hombre blanco y bien vestido queda frente a mi, se sorprende y trata de gritar pero yo lo tomo con mi única mano del cuello y lo tiro al piso, solo alcanza a decir -ya despertó-, entonces con mi mano atrapada le doy golpes con toda mi fuerza, no se que pasó entonces, debo haber seguido golpeando, tan fuerte, que cuando me di cuenta su cabeza era ya una masa sanguinolenta…

Observo la masa de sangre en el piso y me siento en el pasillo, la vista se me nubla un poco, ¿acaso fui yo quien hizo esto?, ¿Qué me han hecho? Un murmullo me hace volver en mí, probablemente nos oyeron y no tardan en venir. Debo estar preparado.

Autor: Eugenia González