Mujer germinada

tiaDesde tu muerte hay un frío permanente en mi piel. Despierto con ese frío y aunque al principio fue incómodo dormir así, he aprendido a arroparme con él.

Dejaste ausencia regada en todas partes como un reguero de desórdenes de tus batones y tus muchos anillos, de tus tantos pañuelos y estampitas de santos en las paredes. En todas partes me encuentro con tu ausencia y me invade el frío de tu tumba que te abraza. La tumba que me remplaza. Yo no te puedo abrazar ahora.

Y me imagino que germinás, porque es mejor imaginar nuestra humanidad germinando que otros términos tal vez más naturales y apropiados para la descripción de la biología, pero que no se ajustan a mi ansiedad por tu ausencia, ni a las almas entristecidas. Necesito pensarte germinada.

Y a ratos me da rabia que no murieras con todas tus cosas, porque me topo con tu rostro ausente en tu cuarto y cada que entro a la casa tengo la ansiedad de preguntar por vos... y me acuerdo y me abstengo.

Pero podrían desaparecer todas tus cosas y vos seguirías aquí presente. Me da mucha rabia el beso que no te dije y el abrazo que guardé para otro día.

Y seguís aquí, tía, madre a un mismo tiempo. Eso que solo las mujeres pueden lograr : hacer dos cosas a la vez. Como regañarme y darme chocolate con bizcochos, como acariciarme y preguntarme por la tarea, como dejarme revolcar tu costurero y contarme un cuento al mismo tiempo. Como enseñarme a hablar de vos y remendar mis títeres a la vez. Como llevarme por los barrios a cobrar tus ventas y recompensarme las caminatas con empanadas y sorbetos.Como llevarme a tus trabajos y dejarme jugar a ser escritor en tus maquinas de escribir. Como besar a mis hijos como me besaste a mí, como dejarlos regar tu costurero por el piso mientras les cuentas un cuento...

Y sí, hace frío; pero es el frío previo a un abrazo.., porque por esa cualidad de hacer dos cosas a un tiempo, tía y madre, sabés muy bien como estar ausente y presente a un tiempo. Y entonces, germinás en un abrazo y un te quiero.


A tía Clary con amor,
tu hijo Marco